Si me lavo menos el pelo disminuye la caída.
FALSO. De la misma forma que la piel no se cae a tiras si te duchas todos los días, lavarse el pelo con mucha frecuencia es un ejercicio inocuo para la salud del mismo. Si mantienes hábitos de higiene regulares el cuero cabelludo te lo agradecerá. En todo caso el problema residiría en la calidad del champú: tiene que ser suave y para uso diario.
Si me lavo menos el pelo disminuye la caída.

VERDADERO. Mantener una correcta higiene capilar es esencial para garantizar su salud. Y es que el pelo graso constituye un verdadero problema para quien lo sufre: impide el desarrollo normal de los folículos y puede acabar debilitándolos. Este exceso de grasa, que genera la descamación del cuero cabelludo, no es una causa directa de la calvicie pero sí puede agravarla.

Mi padre es calvo, así que yo también lo voy a ser

VERDADERO (a medias). Si tienes antecedentes familiares de calvicie, tienes una alta probabilidad de sufrir alopecia androgenética. Pero eso no significa que tengas que resignarte: existen tratamiento que frenan la caída hereditaria y reactivan el crecimiento.

Cortarse el pelo a menudo lo fortalece.

FALSO. Se trata de una leyenda urbana construida sobre una certeza: cuando te cortas el pelo es normal que lo percibas más grueso porque el tallo capilar suele ser más ancho cuanto más nuevo es. En resumen, los filamentos son más fuertes en la raíz que en las puntas.

El consumo de tabaco y alcohol perjudica nuestro pelo.

VERDADERO. Dicen los expertos que la mayoría de los seres humanos tenemos aproximadamente unos 105.000 pelos en la cabeza –los rubios pueden llegar a tener 140.000–, de los cuales, cada mes, perdemos unos 3.000. Se trata de una pérdida natural que no tiene que preocuparnos en absoluto, pero si nuestra alimentación no es la más adecuada o tenemos hábitos poco saludables esas cifras pueden multiplicarse de forma alarmante.

Los cascos, las gorras y los sombreros ahogan el folículo.

FALSO. No hagas caso de esta creencia. Los folículos capilares toman el oxígeno del torrente sanguíneo, no del aire. Si esto fuera cierto, todos los policías del mundo estarían pelados, ¿no crees?

El agua caliente debilita el pelo.

FALSO. Ni el agua caliente, ni el agua fría ni el agua templada afectan en absoluto a la salud de tu pelo. No hay ninguna evidencia científica que sitúe el agua caliente como causa probada de la calvicie.

El uso de ceras, tintes, secador y planchas hace que el pelo se caiga.

FALSO. Ni las ceras ni los tintes del siglo XXI tienen ningún efecto sobre la desaparición de los folículos capilares; tampoco los secadores. Lo único que podría ocurrir si abusas de todo esto es que termines quemando o resecando el pelo, algo que en última instancia le haría perder brillo o sensación de vida. En ese caso, simplemente córtalo y vas a ver que lo que nazca lo hará en perfectas condiciones. Por lo tanto, si maltratas mucho a tu pelo, no lo vas a perder. Pero no te olvides de hidratarlo y mimarlo con más atención.

Los disgustos aceleran la caída.

VERDADERO (a medias). En este punto debemos explicar que existen diferentes tipos de caída de cabello: las asociadas a la alopecia y las asociadas al efluvio.… Los factores ambientales actúan de manera decisiva en nuestro pelo. Si nuestro cuerpo sufre las embestidas del estrés o de los cambios de estación, nuestro pelo también lo hará acelerándose la fase telogénica del mismo o fase de reposo y provocando su caída antes de lo habitual. Esta caída denominada efluvio telógeno no produce la destrucción del  folículo y, por tanto, es reversible. Sin embargo, en el caso de la alopecia androgenética los genes provocan la miniaturización de los folículos pilosos hasta llevarlos a su desaparición definitiva. Por ello los tratamientos en fases precoces tienen efectos mucho más significativos que en las fases avanzadas.

Los esteroides anabólicos afectan negativamente a la salud del pelo.

VERDADERO. ¿Alguien conoce a algún culturista de mediana de edad con una tupida melena? Probablemente se puedan contar con los dedos de una mano. Y es que los esteroides anabólicos, unas sustancias artificiales que se parecen mucho a las hormonas masculinas, tienen unos efectos muy negativos a largo plazo. Si bien en el momento de tomarlos uno puede percibir una mayor sensación de fuerza y un mayor crecimiento de la masa muscular, las consecuencias más peligrosas tardan un tiempo en llegar: atrofia testicular, desarrollo de senos en hombres, riesgo coronario, quistes, infecciones… y caída del pelo.

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